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Historia de un lector II

Recibí una nueva historia de un lector, quien nos cuenta de sus andanzas tricofílicas y como se desarrolló el tema en su caso. Espero que esto pueda ayudar a muchos a comprenderse y conocerse.
Prefiero dejar al usuario como anónimo, ya que no hablamos de exponer su nombre.
Todo lo publicaré textualmente a como me fue enviado, excepto por omitir algunas partes que contenían nombres, pero la historia es la misma.
Para contextualizar, este es un comentario a otro usuario en el foro de chicasrapadas.net .
Gracias a JM por permitirme publicar su historia.

                                                   * * *

Yo también he hecho un montón de cosas fetichistas que a muchos de los que nos están leyendo ahora les parecerá una jodida locura o, por el contrario, se sentirán identificados o incluso también lo habrán hecho...

Por cierto, ya que estamos de confesionario, invito a Tod2 a que se sumen y nos cuenten su rollo… puede ser divertido…

En lo que a mí respecta, diré que, en mi intensa búsqueda del placer, no he parado de probar cosas, y las que me quedan... que en eso está el JUEGO...

YO CONFIESO:

Soy heterosexual, aunque para mí eso es sólo un insignificante detalle.

Soy funcionario, del Atleti y tengo una hipoteca y un coche de segunda mano. Vamos, un tío normal, no un perverso oscuro y vicioso.
Vivo con mi Mujer, que conoce de mi fetichismo, y soy Padre de familia. Otro día cuento cómo se lo dije… Ella lo sabe pero el ‘asunto’ no entra en nuestros juegos sexuales ni en nuestra vida de cama. Simplemente, está ahí. No es un tema tabú, ni mucho menos, pero digamos que mi Mujer no es de nuestro equipo… Una vez le puse unos vídeos de cortes guapos y me dijo, “Para mí ver eso es como ver ‘Heidi’.. ¿Por qué no pones otros de esos guarros” (SIC). No obstante, me da cobertura y me deja que la toque mucho el pelo (especialmente antes de hacer el amor), me respeta cuando acudo muy-muy-muy frecuentemente a la pelu, sabe que entro en esta página, que veo vídeos, siempre la acompaño a la pelu, me deja asesorarla... Ahora lo tiene, precisamente, como Tania Llasera, ¡y venimos de la clásica melena lisa!, claro que me ha costado ¡10 años! No desesperéis, chicos; se trata de ser pacientes, insistentes y darla candela en la cama cada vez que se corte un centímetro más. Bonito y excitante juego… para Ella también, aunque no flipe con nuestro fetiche. Mi mujer sabe que cuando ella o yo vamos a la pelu hay polvazo seguro porque me pongo como una moto. Así que ella, encantada. Ella no viene nunca conmigo al salón, yo me reservo para mí las visitas a la pelu y así, además, el placer es doble…

Yo tengo la suerte de que mi fetichismo no es muy intenso, es decir, es un complemento más a mi vida sexual, sin embargo sé positivamente que para muchos de los Compañeros que leen esto y participan en esta página es una condición sin la cual no pueden tener sexo completo. Eso es una putada ya que dependes de que la otra persona entre en el juego… También conozco a otras personas que sienten este fetichismo combinado con otro/s y ¡sí!, suele ser el Sado Light o el Bondage.¡Bingo!

De hecho, la expresión “intervenir” o ser “intervenidos” que tanto ha gustado es de la autora del test que está colgado en esta misma página; una persona mágica, extraordinaria y maravillosa que, desde su Profesión, es, posiblemente, una de las personas que más y mejor conocen este tema… Desde aquí le mando un saludo…. ¡Qué coño, un BESO! a la Bella y Energética C.

Pero vayamos al meollo: ¿Qué he hecho para dar rienda suelta a esta pasión?:

-He pasado por todas las etapas y he probado 2.335.554 pelus (+ o -). He pasado por peluquerías de diseño y alto nivel (Llongueras y tal), he frecuentado un montón las barberías de viejos que tanto te gustan a ti, aunque yo ya no piso una de ellas. Procuro evitar que me toque el pelo un tío… No sé, manías…. Pero desde hace años sólo me pelan Mujeres. Sí lo va a hacer un tío, cedo la vez o, directamente me voy. Ya me raparon mucho en la Mili…

No obstante, he frecuentado mucho esas barberías. Recuerdo una vez que venía de marcha, no había dormido y me metí en una de ellas a bocajarro. Estaba un barrio del extrarradio donde acabé la noche por cuestiones que no quiero contar. El caso es que serían las once de la mañana más o menos y yo aún estaba algo pedo. Me metí y allí estaban tres tíos con el Marca hablando de Raúl y del Madrid. Buaj!!!. El tío que me peló tenía fijo más de sesenta años y una bata de esas de botonadura cruzada. No dejó de hablar con los otros tipos del local que estaban allí pelando la pava sin hacer nada, pasado la mañana y ahora viendo como me despelucaba inmisericordemente. Parecía que les molaba que me dejara como una bola de billar. El muy cabrón no me dijo nada, miento, dijo: “Siéntate… Cortito como siempre ¿No?” ¡Pero si no había estado jamás allí! Debe ser que allí sólo se rapaba a base de bien. Con el cuelgue que llevaba y el morbo que me dio, simplemente asentí y pensé aquello de “De tirados, al río”. El caso es que dio la vuelta a la silla para ver mejor a sus amigos y me metió un pelado a máquina que me dejó como una bombilla. Pero ahora llega lo mejor (y es totalmente verídico como todo lo que cuento): el muy mamón paró el corte en seco, se hizo un bocadillo con una lata de sardinas en aceite y se lo fue comiendo mientras me pelaba..¡increible!.

Por cierto, y al hilo de lo que cuento. Ahora menos, pero estuve viciado a ir a cortarme el pelo un poco pedo o de resaca. No sé, como que con la deshinibición del alcohol (no tomo drogas ni fumo), me ponía mucho más un pelado… además, no hay nada mejor que un corte a primera hora, las peluqueras no están quemadas y te lo hacen más despacio, mejor… Lástima que por aquella época no existían pelus que no cierran o que cierran a las once de la noche como ahora porque las hubiera quemado todas…

-He pasado otras etapas. Por morbo, y cuando no tenía dinero, me he pelado mucho en Academias. Me han hecho de todo… el momento más caliente era cuando una aprendiza llamaba con cara de miedo a la profesora para que diera el visto bueno al corte y, claro, siempre le tocaba recortar a la profe… ¡Menudos estropicios!... tengo ganas de volver, pero tengo pánico a que me desgracien y aparecer al día siguiente en la oficina con un lado más corto que otro o por ahí… Ahora no me lo puedo permitir…

-He coleccionado revistas de peluquería. Las seguía, las recortaba, las comentaba y hacía mis propios albunes... Una noche, cuando vivía en un piso compartido, me hice una soberbia masturbación mirándolas y las dejé desparramadas al lado de la cama… Olvidé echar el pestillo de mi habitación y a la mañana siguiente uno de mis compañeros de piso paso a la habitación a pedirme no sé qué y me sorprendió con todo el pastel. Nunca me dijo nada… aunque me imagino que fliparía en colores… Sigue siendo un colega cojonudo.

He tenido tres novias peluqueras. En el sexo, muy bien, pero la relación… no. Quizá hubiera cambiado la cosa si les hubiera confesado mi fetichismo… Pero estaba muy tierno y no tenía cojones para hacerlo en aquel momento. Hoy lo hubiera hecho a la primera… No obstante creo que alguna lo sospechaba porque yo no salía de su peluquería en todo el puto día. En ese sentido he de decir (tengo 40 años) que la aparición de Internet y en especial de esta página y entrar en contacto con otros fetichistas de este asunto me ha servido mucho. Me ha liberado. Digamos que, aunque yo conocía exactamente lo que sentía y no me parecía sucio ni asqueroso, no lo podía compartir y estuve en el ‘armario peluqueril’ muchos, demasiados años.

-He comprado y probado todo tipo de cepillos, peines, navajas, tijeras, gominas, lacas… también utilizaba las de mis hermanas…

-He robado revistas, peines, tijeras, guías y otros objetos de los salones de peluquerías. Me los llevaba a casa. Fetiche puro.

-He pedido (casi obligado) a todas mis novias que me pelaran.

-He pedido (casi obligado) a todas mis novias que ser cortarán el pelo así o así… muchas me han hecho caso, otras no…

-He hecho el amor detrás (como pude) mientras peinaba una melena rubia a una tía…

-He jugado con prostitutas al tema…

-Me he quedado esperando a la puerta de mi salón de peluquería favorito para esperar a que cerraran, ver sus bolsas de basura, abrirlas y llevarme todo el pelo que habían cortado ese día a casa. Lo tuve debajo de la cama un montón de días y os aseguro que es una experiencia cojonuda desparramar sobre la cama un montón de pelo cortado de todas las texturas, tamaños , colores… ¡Qué olor, qué sensación, qué empalme!

-He logrado insertar un artículo en una revista de Peluquería. Con pseudónimo…

Y más cosas que ahora no recuerdo y/o que contaré otro día…

Ahora os toca a vosotros.

Comentarios

  1. Wow!! Tres novias peluqueras!!! Unos tanto y otros tan poco!!

    Bueno, en realidad yo nunca he tenido una novia peluquera. Y no sé si alegrarme o no, porque desde un punto de vista superficial parece algo bueno, pero conociendo como está el asunto, en muchas ocasiones podría ser contraproducente a mi fetiche, por varias razones:
    - En general, las peluqueras no suelen querer rapar a la gente por decisión propia, creo que en parte porque siente que su talento está desperdiciado, porque cualquiera podría rapar a otra persona.
    - En general, no tienden a tener el pelo siempre muy largo, como a mí me gusta, les suele gustar oscilar de longitud más que a otras mujeres.
    Pero a esto tengo que añadirle que si yo tuviese una novia peluquera que siempre lleve el pelo largo y que le encante raparme, yo estaría encantado. ¿Alguna así por aquí? :D

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