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19 de julio de 2015

Historia de un lector II

Recibí una nueva historia de un lector, quien nos cuenta de sus andanzas tricofílicas y como se desarrolló el tema en su caso. Espero que esto pueda ayudar a muchos a comprenderse y conocerse.
Prefiero dejar al usuario como anónimo, ya que no hablamos de exponer su nombre.
Todo lo publicaré textualmente a como me fue enviado, excepto por omitir algunas partes que contenían nombres, pero la historia es la misma.
Para contextualizar, este es un comentario a otro usuario en el foro de chicasrapadas.net .
Gracias a JM por permitirme publicar su historia.

                                                   * * *

Yo también he hecho un montón de cosas fetichistas que a muchos de los que nos están leyendo ahora les parecerá una jodida locura o, por el contrario, se sentirán identificados o incluso también lo habrán hecho...

Por cierto, ya que estamos de confesionario, invito a Tod2 a que se sumen y nos cuenten su rollo… puede ser divertido…

En lo que a mí respecta, diré que, en mi intensa búsqueda del placer, no he parado de probar cosas, y las que me quedan... que en eso está el JUEGO...

YO CONFIESO:

Soy heterosexual, aunque para mí eso es sólo un insignificante detalle.

Soy funcionario, del Atleti y tengo una hipoteca y un coche de segunda mano. Vamos, un tío normal, no un perverso oscuro y vicioso.
Vivo con mi Mujer, que conoce de mi fetichismo, y soy Padre de familia. Otro día cuento cómo se lo dije… Ella lo sabe pero el ‘asunto’ no entra en nuestros juegos sexuales ni en nuestra vida de cama. Simplemente, está ahí. No es un tema tabú, ni mucho menos, pero digamos que mi Mujer no es de nuestro equipo… Una vez le puse unos vídeos de cortes guapos y me dijo, “Para mí ver eso es como ver ‘Heidi’.. ¿Por qué no pones otros de esos guarros” (SIC). No obstante, me da cobertura y me deja que la toque mucho el pelo (especialmente antes de hacer el amor), me respeta cuando acudo muy-muy-muy frecuentemente a la pelu, sabe que entro en esta página, que veo vídeos, siempre la acompaño a la pelu, me deja asesorarla... Ahora lo tiene, precisamente, como Tania Llasera, ¡y venimos de la clásica melena lisa!, claro que me ha costado ¡10 años! No desesperéis, chicos; se trata de ser pacientes, insistentes y darla candela en la cama cada vez que se corte un centímetro más. Bonito y excitante juego… para Ella también, aunque no flipe con nuestro fetiche. Mi mujer sabe que cuando ella o yo vamos a la pelu hay polvazo seguro porque me pongo como una moto. Así que ella, encantada. Ella no viene nunca conmigo al salón, yo me reservo para mí las visitas a la pelu y así, además, el placer es doble…

Yo tengo la suerte de que mi fetichismo no es muy intenso, es decir, es un complemento más a mi vida sexual, sin embargo sé positivamente que para muchos de los Compañeros que leen esto y participan en esta página es una condición sin la cual no pueden tener sexo completo. Eso es una putada ya que dependes de que la otra persona entre en el juego… También conozco a otras personas que sienten este fetichismo combinado con otro/s y ¡sí!, suele ser el Sado Light o el Bondage.¡Bingo!

De hecho, la expresión “intervenir” o ser “intervenidos” que tanto ha gustado es de la autora del test que está colgado en esta misma página; una persona mágica, extraordinaria y maravillosa que, desde su Profesión, es, posiblemente, una de las personas que más y mejor conocen este tema… Desde aquí le mando un saludo…. ¡Qué coño, un BESO! a la Bella y Energética C.

Pero vayamos al meollo: ¿Qué he hecho para dar rienda suelta a esta pasión?:

-He pasado por todas las etapas y he probado 2.335.554 pelus (+ o -). He pasado por peluquerías de diseño y alto nivel (Llongueras y tal), he frecuentado un montón las barberías de viejos que tanto te gustan a ti, aunque yo ya no piso una de ellas. Procuro evitar que me toque el pelo un tío… No sé, manías…. Pero desde hace años sólo me pelan Mujeres. Sí lo va a hacer un tío, cedo la vez o, directamente me voy. Ya me raparon mucho en la Mili…

No obstante, he frecuentado mucho esas barberías. Recuerdo una vez que venía de marcha, no había dormido y me metí en una de ellas a bocajarro. Estaba un barrio del extrarradio donde acabé la noche por cuestiones que no quiero contar. El caso es que serían las once de la mañana más o menos y yo aún estaba algo pedo. Me metí y allí estaban tres tíos con el Marca hablando de Raúl y del Madrid. Buaj!!!. El tío que me peló tenía fijo más de sesenta años y una bata de esas de botonadura cruzada. No dejó de hablar con los otros tipos del local que estaban allí pelando la pava sin hacer nada, pasado la mañana y ahora viendo como me despelucaba inmisericordemente. Parecía que les molaba que me dejara como una bola de billar. El muy cabrón no me dijo nada, miento, dijo: “Siéntate… Cortito como siempre ¿No?” ¡Pero si no había estado jamás allí! Debe ser que allí sólo se rapaba a base de bien. Con el cuelgue que llevaba y el morbo que me dio, simplemente asentí y pensé aquello de “De tirados, al río”. El caso es que dio la vuelta a la silla para ver mejor a sus amigos y me metió un pelado a máquina que me dejó como una bombilla. Pero ahora llega lo mejor (y es totalmente verídico como todo lo que cuento): el muy mamón paró el corte en seco, se hizo un bocadillo con una lata de sardinas en aceite y se lo fue comiendo mientras me pelaba..¡increible!.

Por cierto, y al hilo de lo que cuento. Ahora menos, pero estuve viciado a ir a cortarme el pelo un poco pedo o de resaca. No sé, como que con la deshinibición del alcohol (no tomo drogas ni fumo), me ponía mucho más un pelado… además, no hay nada mejor que un corte a primera hora, las peluqueras no están quemadas y te lo hacen más despacio, mejor… Lástima que por aquella época no existían pelus que no cierran o que cierran a las once de la noche como ahora porque las hubiera quemado todas…

-He pasado otras etapas. Por morbo, y cuando no tenía dinero, me he pelado mucho en Academias. Me han hecho de todo… el momento más caliente era cuando una aprendiza llamaba con cara de miedo a la profesora para que diera el visto bueno al corte y, claro, siempre le tocaba recortar a la profe… ¡Menudos estropicios!... tengo ganas de volver, pero tengo pánico a que me desgracien y aparecer al día siguiente en la oficina con un lado más corto que otro o por ahí… Ahora no me lo puedo permitir…

-He coleccionado revistas de peluquería. Las seguía, las recortaba, las comentaba y hacía mis propios albunes... Una noche, cuando vivía en un piso compartido, me hice una soberbia masturbación mirándolas y las dejé desparramadas al lado de la cama… Olvidé echar el pestillo de mi habitación y a la mañana siguiente uno de mis compañeros de piso paso a la habitación a pedirme no sé qué y me sorprendió con todo el pastel. Nunca me dijo nada… aunque me imagino que fliparía en colores… Sigue siendo un colega cojonudo.

He tenido tres novias peluqueras. En el sexo, muy bien, pero la relación… no. Quizá hubiera cambiado la cosa si les hubiera confesado mi fetichismo… Pero estaba muy tierno y no tenía cojones para hacerlo en aquel momento. Hoy lo hubiera hecho a la primera… No obstante creo que alguna lo sospechaba porque yo no salía de su peluquería en todo el puto día. En ese sentido he de decir (tengo 40 años) que la aparición de Internet y en especial de esta página y entrar en contacto con otros fetichistas de este asunto me ha servido mucho. Me ha liberado. Digamos que, aunque yo conocía exactamente lo que sentía y no me parecía sucio ni asqueroso, no lo podía compartir y estuve en el ‘armario peluqueril’ muchos, demasiados años.

-He comprado y probado todo tipo de cepillos, peines, navajas, tijeras, gominas, lacas… también utilizaba las de mis hermanas…

-He robado revistas, peines, tijeras, guías y otros objetos de los salones de peluquerías. Me los llevaba a casa. Fetiche puro.

-He pedido (casi obligado) a todas mis novias que me pelaran.

-He pedido (casi obligado) a todas mis novias que ser cortarán el pelo así o así… muchas me han hecho caso, otras no…

-He hecho el amor detrás (como pude) mientras peinaba una melena rubia a una tía…

-He jugado con prostitutas al tema…

-Me he quedado esperando a la puerta de mi salón de peluquería favorito para esperar a que cerraran, ver sus bolsas de basura, abrirlas y llevarme todo el pelo que habían cortado ese día a casa. Lo tuve debajo de la cama un montón de días y os aseguro que es una experiencia cojonuda desparramar sobre la cama un montón de pelo cortado de todas las texturas, tamaños , colores… ¡Qué olor, qué sensación, qué empalme!

-He logrado insertar un artículo en una revista de Peluquería. Con pseudónimo…

Y más cosas que ahora no recuerdo y/o que contaré otro día…

Ahora os toca a vosotros.

Agradecimientos y pensamientos sado

Antes que todo, me gustaría aclarar que finalmente no tuve tanto tiempo libre como esperaba, por lo que no pude avanzar mucho en las entradas que estoy desarrollando; pero en el transcurso de este tiempo me han llegado varios mails de agradecimiento y felicitaciones por el blog, además de una historia que pronto publicaré; y estoy muy agradecida con todos aquellos que se tomaron el tiempo de escribir. Me alegra saber que el blog está cumpliendo el propósito informativo por el que, en parte, lo creé, y que además está ayudando a mucha gente a descubrirse. Realmente es lo mejor que podía pasar.
Ahora no tengo tanto tiempo como me gustaría, pero tomando en cuenta la recepción que ha tenido el blog, me gustaría dejar algo más que la historia que luego publicaré.

Este último tiempo debo admitir que dejé un poco de lado mis impulsos tricofílicos (pero no he dejado de mirar videos ni de leer relatos, por si se lo preguntan. Alejada, pero nunca tanto). Me he enfocado más en descubrir partes de mí que, debo admitir, tenía un poco en el olvido o que me atemorizaban un poco, por decirlo de alguna manera, como el BDSM. He descubierto muchas cosas, tanto algunas que me gustan como otras que me provocan rechazo, pero por sobre todo he desarrollado mi visión de las relaciones D/s (Dominación/sumisión) desde el punto de vista de la entrega, la confianza y la complicidad (aquellos que estén inmersos en este mundo, saben a lo que me refiero). He descubierto que no soy tan switch como pensaba, o que al menos me cuesta mucho más serlo de lo que imaginaba. Siempre he tenido claro que mi tendencia era Dominante...de eso nunca dudé, y sé que la sumisión me llama de una forma muy...extraña, pero últimamente me he preguntado mucho si soy capaz, si realmente me gusta tanto como creo que me gusta. Sé que me gustaría experimentarlo de una forma plena, pero me resulta extremadamente difícil entregarme a alguien, ceder el control, el verme (de alguna manera, se que
fuera de los roles ambas personas son iguales e incluso dentro de los roles también)...el verme sometida a alguien, el sentirme disminuida (de nuevo, se que ambos son iguales, pero para que nos vamos a ver la suerte entre gitanos...ese sentimiento, y el de vulnerabilidad, son los que muchas veces buscan los sumisos).
Por otra parte, me he desarrollado mucho -teóricamente- como Dominante. He desarrollado mucho más mis fantasías, el poder seducir a sumisos (porque a los verdaderos sumisos hay que seducirlos), la importancia de darle seguridad al otro y las ganas que tengo de que la otra persona se sienta protegida por mí; y lo que en mí provoca que la otra persona demuestre tal confianza.
Si bien aún no encuentro a mi sumiso perfecto, entregado, masoquista y heteroflexible más cercano a heterosexual (recuerden que mi fantasía era la bisexualidad forzada), siento que he avanzado, he seguido aprendiendo y espero algún día encontrarlo, o formar mi jauría soñada...algún día les contaré los detalles de eso.
En fin, una entrada algo corta, pero me encantaría ahora hablar, aparte de la tricofilia, más de temas BDSM, que, al fin y al cabo, son de los fetiches más fuertes que tengo... y tengo unas ansias impresionantes por seguir descubriendo ese mundillo.
                                                                       
                                                              Cherry

4 de mayo de 2015

Spanking: un gusto adquirido

Antes de la entrada, quería decir que este último tiempo los estudios me han consumido sin misericordia, y que desde ahora en adelante, como al parecer tendré más tiempo, retomaré el blog con pilas recargadas. Ya estoy trabajando en varias entradas más. En fin, bon appetit.
                   
                                                      * * *

El spanking es un gusto nuevo para mí, un mundo relativamente desconocido...siento que sólo he visto la punta del iceberg. Lo considero un gusto adquirido porque no es algo con lo que me haya relacionado desde pequeña como he sabido le ocurre a varias/os spankees (bueno, más de alguna vez me llego una que otra nalgada, pero nada memorable), ni que me haya llamado la atención antes de hace aproximadamente un año.
Todo comenzó cuando uno de mis amigos bdsmeros que conocí en una de las tantas páginas de chat (y al que sí me atrevo a llamar mi amigo) me recomendó ver la película "Secretary", de la cual yo, hasta ese momento, nunca había oído hablar; pero que luego supe era una de las tantas películas cliché del BDSM. En la película (que seguramente muchos habrán visto), se muestra una relación de dominación entre una tímida (por decirlo en palabras simples) "secretaria" y su jefe, que nace de la necesidad de ambos de dominar/ser dominado, castigar/ser castigado. El punto de todo este preámbulo es que, sabiendo de la existencia del spanking como práctica erótica (que nunca me había llamado la atención), una de las escenas de la película, la primera donde se ve físicamente el esbozo de la naturaleza de la relación existente entre los personajes, me marcó y despertó algo en mí... y sí, era una escena de spank. Luego de ver la película, estuve días viendo una y otra vez esa escena...y aún no me canso de verla una que otra vez.
Luego de ese "primer acercamiento", no pasó mucho...sabía que me "pasaban cosas" con la escena, pero, como casi siempre me ha pasado con estos temas, no sabía que perspectiva me gustaba, no tenía claro que rol ocuparía en esa situación, o si solo me gustaba de voyeur. Me costó mucho concluir que realmente me gustaba desde ambas perspectivas (aunque aún tengo mis dudas), pero para que lograra aclararlo tuvo que pasar mucho tiempo y mucha información. Luego de unos cinco meses después de ver la escena que me marcó (sí, mucho tiempo, lo sé), comencé a leer relatos spanko. Lo que me llevó a estos relatos fue una... "revelación" que sufrí viendo una escena de un documental de Domina Zara, de la cual les contaré en una próxima entrada. Estos relatos no eran como los que había leído en mis escasas investigaciones anteriores acerca del tema. Lo que los diferenciaba era que se basaban en experiencias reales, de una sumisa real, con un dominante real...y eso realmente cambió mucho las cosas. Las "sesiones" se mostraban como realmente eran, no era una mera fantasía donde la sumisa lloraba de placer mientras su Amo la azotaba con un cinto, ni un dominante que tenía una sumisa tan buena que no perdía su postura sin importar  que tan fuertes eran los azotes. En estos relatos, la sumisa sentía dolor (puro), y no siempre podía soportarlo. Algunas veces el dominante debía sostenerla, contenerla, no era todo perfecto. Esto fue lo que me llamó la atención, por decirlo menos... la verdad es que esos relatos me encantaron, mostraban muchas veces la fragilidad de las personas en ambos roles, así como la fuerza, y me ayudaron a entender mucho mejor esta práctica que yo, de alguna forma, antes subestimaba.
A los relatos les siguieron otras páginas, blogs, videos, fantasías...cada vez me llamaba más el spanking, y cada vez entendía mejor la relación que se daba; y también, por qué no decirlo, me ayudó a desarrollar y entender mejor mi "sadismo" (erótico, por si cabe alguna duda). Fueron este tipo de fantasías las que me llevaron a replantear mi orientación, ya que fue en estas en las cuales comencé a fantasear con otras mujeres, con una spankee para ser más precisos. Realmente el spanking me marcó de varias formas, y ayudó/aportó mucho a mi auto-conocimiento.
Por otra parte, en el spank se dan varias situaciones y gestos que, por lo menos yo, ignoraba; y que ahora me suben las pulsaciones, como cuando el/la spankee intenta moverse de la posición y el/la spanker debe contenerlo, o cuando el spankee quiere cubrirse y el spanker le toma la mano...son gestos que pueden parecer pequeños y que duran poco, pero que le dan un toque especial a esta práctica.
Así, fui conociendo las distintas ramas, y también conociendo otras caras del BDSM que cada vez se hacen más conocidas (y populares), como las relaciones DD/lg, pero eso ya será tema de otra entrada.
Al día de hoy, el spanking es de mis prácticas favoritas, y son pocas las veces que, cuando me encuentro de "humor", no abro una página dedicada a videos sobre esta práctica. Lo importante es entender que el spanking no es sólo azotar a diestra y siniestra a la otra persona, que hay más actos relacionados aparte de las "nalgadas" genéricas (como el rincón, la barra de jabón, figging, etc), y que implica una gran entrega y capacidad de poder contener y conocer a la otra persona; y obviamente que implica varios cuidados, como nunca azotar en la espalda baja (se puede dañar los riñones) y ocupar una loción luego de los "juegos" (o castigos, como se prefiera).
Espero que esta entrada les haya resultado entretenida, o estimulante...quien sabe. De verdad deseo poder retomar el blog, y gracias por seguir leyendo.

Cherry

21 de febrero de 2015

Historia de un lector

Como le prometí a euro141doc09tc83, uno de los lectores del blog con el que tuve el agrado de conversar, publicaré su historia con la tricofilia, su descubrimiento y desarrollo del fetiche.
Lo que publicaré, es textualmente lo que él me envió. Espero ayude a muchos otros a entender sus fetiches, ya sea tricofilia o algún otro.


                                                      * * *
Recuerdo cuando yo era un niño que iba al colegio, mi madre me obligaba a cortarme el pelo cada dos meses y no me gustaba nada porque en primer lugar no me gustaba el hecho de verme con menos pelo, tampoco la sensación de que me pasasen la navaja por ciertas partes y mucho menos tener que aguantar a todo el mundo diciéndome que si me había cortado el pelo. Como de niño se tiene envidia por todo, yo envidiaba a las niñas porque ellas no solían pasar por estas cosas , ya que algunas se cortaban de melena a media melena pero una vez al año como mucho y la mayoría podían llevar el pelo tan largo como quisieran sin que sus padres le dijesen nada. Además, como de niños tenemos más tendencia a ser egocéntricos, eso me lo tomé como una rivalidad entre chicos y chicas, porque lo interpretaba como que las niñas podían llevar el pelo tan largo como quisieran y yo, como niño, no podía dejarmelo largo porque cada dos meses mi madre me llevaba obligado a la peluquería a cortármelo. En aquel entonces lo interpreté como que las chicas eran las que podían decidir el largo de su pelo (por ellas mismas) pero también el de los chicos (por mi madre). Ese egocentrismo en aquel momento hacía que fuese mucho más fácil que me cayese bien una chica de pelo corto que una de pelo largo, porque la de pelo largo tenía para mí el handicap de que, como las chicas deciden tanto su largo como el de los chicos, me tomaba como un ataque que hubiesen decidido que ella tenga el pelo largo y yo corto. 
Llegué a una edad en que mi madre me dejaba cierta libertad, es decir, no le parecía bien que yo no fuese a cortarme el pelo cada dos meses, pero ya no me obligaba a ir, así que estuve más de un año sin irme a cortar el pelo. Durante ese tiempo mucha gente, especialmente mujeres, entre ellas mi madre, mi tía, mi abuela y algunas compañeras de clase me decían de vez en cuando: deberías cortarte el pelo. A mí me sentaba fatal que me dijesen eso. Pero un día, cuando en tve1 empezaron a emitir los primeros programas de Gente en Cartelera, cuando era a las 14:30 justo antes del telediario, emitieron un vídeo que hoy, más de 15 años después, estoy deseando volver a ver. En él aparecían dos chicas de pelo largo y un chico que tenía también el pelo algo largo. Entre las dos le sentaron en una silla y una de ellas sacó una maquinilla y rapó al chico al cero y justo después de acabar de raparle, empezó a besarle y el video acabó así. En ese beso se cruzó la estrecha línea que hay entre el amor y el odio y mis tendencias cambiaron totalmente de odiar que las chicas decidan llevar el pelo largo y no permitirselo a los chicos a que eso me excitase. Y cuando, después de un año, me fui a cortar el pelo, me vio una de mis compañeras de clase que me había sugerido que yo me lo cortase. Todavía recuerdo los 10 metros que ella anduvo sonríendome, luciendo su melena y ella encantada de mi corte de pelo. Me pareció excitante. Por otra parte, aunque a mí sí que me excita mucho pensar en sexo, me excitó más ver ese vídeo que ver porno (y hoy en día me sigue pasando).
Empecé a sentirme otra persona, pasé a ser un chico al que le excitaba que las chicas "abusasen" a la hora de decidir como llevan ellas el pelo y como lo llevamos los chicos. También recuerdo otras dos experiencias excitantes, ambas de ellas relacionadas con compañeras de clase, hasta chicas que en principio no me parecían nada atractivas. Pero como me excitó ver a una chica de mi clase por primera vez con el pelo teñido de rojo. Pese a no haberme parecido atractiva nunca antes, fue la primera chica de mi edad a la que, de un día para otro, pasé de verla con su pelo al natural a verla teñida de rojo. En ese momento, pese a que ya no estaba obligado a cortame el pelo, teñirme era algo inalcanzable para mí (ni tenía dinero ni lo aceptaría mi madre), pero ya me excitaba que una chica me transmitiese el mensaje "miro como llevo yo el pelo y tú no lo puedes llevar así", ¡qué más quiero! Otra chica de mi clase me la encontré en una sala de recreativos y, luciendo ella su melena, se encontró a un chico que conocía, que llevaba la cabeza rapada y empezó a frotarle la cabeza y yo también estaba excitado, exactamente por la misma razón.
El paso que acabó completamente con la rivalidad que existía en mi mente con las chicas por la longitud del pelo fue cuando empecé a ir a los pub. Hasta entonces, todavía no me había desvinculado por completo del concepto de ver a las chicas de pelo largo como unas rivales que deciden llevar su pelo largo para que yo me muera de envidia al ver que ellas lo pueden llevar así y yo no, pero como en un pub se conocen muchas chicas, me di cuenta que había muchas que, en primera impresión, me parecían simpáticas y me agradaba estar ese momento con ellas y había chicas simpáticas tanto como de pelo corto como de pelo largo hasta la cintura.
A partir de entonces, mi fetiche fue tomando forma y cada característica que veía en una mujer transmitiéndome el mensaje "miro como llevo yo el pelo y tú no lo puedes llevar así" me excitaba más y más. Uno de los recuerdos que tengo que excitó sobremanera fue ver a una pareja en que la mujer llevaba el pelo largo hasta casi la rodilla y el hombre iba rapado al cero.
Cuando, por primera vez, me animé a raparme, al no tener novia (ni amigas dispuestas a hacérmelo), intenté recurrir a una peluquera que se acercase lo máximo posible a mi ideal de mujer para mi fetiche. Como tampoco conocía ninguna con esas características, me basaba en observar a las peluqueras cuando pasase por las peluquerías. Un día, al pasar por una, vi a una peluquera que llevaba el pelo largo y teñido de rojo. Entonces pensé: esta va a ser la elegida para raparme. Como no quería que mi madre se enterase de que me iba a rapar, decidí esperar al día que iba a salir hacia el extranjero para pasar allí 2 meses, así no se enteraría mi madre. Cuando llegó ese día, me fui a esa peluquería, pero no entré porque la peluquera de pelo rojo no estaba. Me di una vuelta alrededor, en búsqueda de otra peluquera cercana a mi ideal y, lo mejor que vi por la zona fue una peluquería con muchas peluqueras (y ningún peluquero), así que probé suerte. Iba a raparme de todas formas, no iba a echarme atrás, así que en principio dije que quería cortarme el pelo y, cuando la peluquera me preguntó como lo quería le dije que rapado. No tuve mala suerte del todo con la peluquera que me tocó pero podría haber sido mejor. Era de mi edad, con media melena teñida de rubia. Sé que peor hubiese sido una mucho mayor o con el pelo corto, pero seguía distando de mi ideal.  Pero de todas formas, también me paso algo tremendamente excitante. Cuando la peluquera estaba casi acabando de raparme, pasó una empleada de la peluquería que se dedicaba a la parte de los rayos UVA. Ella tenía el pelo largo y teñido de rojo e iba con una clienta a la zona correspondiente. Cuando llegó a la zona donde yo estaba, se paró unos segundos a unos tres metros y me miró fijamente durante esos segundos, tiempo que le hizo esperar a su clienta. Ahí intenté adivinar su pensamiento, que posiblemente sería: "¡Qué guapo ese hombre con la cabeza rapada!". En ese momento rogué a Dios que cuando yo saliese de la peluquería saliese ella también para poder invitarla a comer antes de irme al extranjero. Pero obviamente, eso no pasó. Habría sido mucha suerte que se diese esa casualidad.
Es curioso el hecho de que cuando yo era pequeño, odiaba que mi madre decidiese que yo llevase el pelo corto y me sentaba mal que, al no poder llevar yo el pelo largo, ver a chicas que lo llevasen así; pero ahora de mayor me excita que una chica atractiva de pelo largo decida que un chico vaya rapado.

20 de febrero de 2015

Primer relato: Rita-Part 2 (A Truly Private Hairdresser)

Bueno, por fin tuve tiempo de traducir el resto de la historia. En esta segunda y final parte, dejo el link de la historia original (en inglés) por si alguien desea leerla, y de paso recomiendo la página, que posee muy buenas historias, y además las otras historias del mismo autor. Recuerdo que, para facilitar la comprensión, me tomé algunas libertades con la traducción, y unas pocas con la redacción.
Espero la disfruten

Link: http://www.1hss.com/story/A_Truly_Private_Hairdresser/Rita.aspx

                                                      * * *

Le dije que se desvistiera, quedando sólo en ropa interior. Sin poner objeción alguna, Rita se desvistió, dobló su ropa y la dejó en el sofá. Mantuvo puestas sus sandalias de taco alto y se paró junto al sofá obedientemente, esperando mi siguiente orden, nunca mirándome directamente a los ojos. Con un "sígueme" la guié al lavador y le ordené que se sentara. Colocó su cabeza en el reposadero luego de que le colocara una toalla en los hombros y levantara su cabello, el que descansaba en mis manos. Me dí cuenta, luego, de que su largo cabello llenaba casi completamente el lavador. En ningún momento me miró directamente, en vez de eso siguió con la vista fija en la muralla del frente, obediente y en silencio. La regañé porque su cabello estaba muy largo, y le dije que era una desgracia para la raza femenina; yo iba a arreglar eso...muy rápido. Comenzó a rogarme que no cortara su cabello demasiado, y mi única respuesta fue un "Uhm", a lo que ella respondió con un "Sí, señor. Seré una buena chica, señor". No hizo ningún sonido mientras yo ajustaba la temperatura del agua. Se tensó un poco cuando el agua tocó su cabeza, pero luego se relajó a medida que el lavado avanzaba. Cuando terminé, ella estaba sonrojada y completamente relajada. Mientras pensaba si aplicarle acondicionador o no, otra idea vino a mi mente. Habiendo ya aplicado el acondicionador, le ordené que se arrodillara en el asiento con su cabeza sobre el lavatorio. Siguió la orden, y rápidamente estaba arrodillada mirando el cabello que colgaba enfrente de ella, el cual, en poco tiempo, ya no estaría en su cabeza; y su trasero se alzaba campante y orgulloso. Su trasero rogaba por spanking (nalgadas), y eso fue lo que recibió. El mejor tiempo para "dejar actuar el producto" que he tenido. Lo que siguió fue el enjuague del acondicionador.
Enrollé su cabello en una toalla y, tomándola del codo, la guié (no demasiado amablemente) hasta la silla. Tomé unas correas y amarré sus brazos a los de la silla. Luego tomé otro par de correas y amarré sus tobillos a la base de la silla, separándolas y dejándome ver su humedad, lo que era una evidente señal de que había hecho algo bien. Me levanté y le puse un papel para el cuello, apretado y completamente inservible, ya que no le iba a poner una capa.
Una vez removida la toalla, la peiné no muy delicadamente. No se quejó y siguió mirando al suelo. Peiné su cabello dejando la partidura a un costado, luego lo peiné nuevamente, sosteniéndolo frente a sus ojos, y tomé la máquina con la guarda más pequeña, de unos 4 cm. De esta forma, procedí con la máquina, que rugía al cortar su pelo siguiendo la línea de la partidura. El largo y mojado cabello iba cayendo  poco a poco sobre su regazo., donde debería estar. Cabello mojado cerca de algo más que también estaba mojado.  Ella gemía mientras sentía y veía su cabello caer, sin poder sentir ni saber que tan corto yo había decidido que quedaría.  No podía ver, ya que yo había girado la silla de manera que quedara de espalda al espejo. No podía mover la cabeza, debido a la fuerza con la que yo la sostenía. La máquina volvía a la vida para una segunda pasada, para una tercera y para muchas posteriores. A medida que avanzaba, aumentaba la presión y fuerza con la que sostenía su cabeza, para mantener su mentón pegado a su pecho. Era entretenido, pero terminó demasiado rápido. No pasó mucho hasta que el cabello de la parte superior de su cabeza se alzaba con un largo de 4 cm.  Proseguí cambiando la guarda de la máquina a una más corta...mucho más corta. Agarré un mechón de cabello, alzándolo y tirando de él, para luego cortarlo con la máquina. Los mechones cortados se iban transformando en una herramienta de castigo a medida que los usaba para azotarla con ellos antes de dejarlos en su regazo. Eso me dio más tiempo para disfrutar el corte del resto de su cabello.
Con todo su largo cabello en su regazo, decidí ponerle una capa. Con la máquina con una guarda mucho más corta a las anteriores, comencé nuevamente por su nuca, y removí todo lo que creí necesario. El corte resultó en una sombra de cabello en su línea del cuello, que gradualmente se hacía mas larga hasta llegar a la parte superior. En esta última sección, con la ayuda de una tijera, adelgacé y desfilé lo que quedaba de su largo cabello (que, a la vez, era la sección con el cabello más largo del corte). Los laterales cortos, mezclándose armoniosamente con la parte posterior, y dejando sus orejas completamente descubiertas.
Cuando terminé el corte, con ayuda de algunas cremas peiné su cabello. Yo estaba feliz con el resultado, y ella también. Removí la capa y corté las amarras, liberándola, para luego ordenarle que se pusiera de pie, lo que hizo que sus largos mechones cayeran al piso, lo que fue una razón para ordenarle ponerse de rodillas y recojerlos. Todo el tiempo que estuvo cumpliendo esta última orden, yo azotaba su trasero por olvidar agradecerme. Con un trasero tan rojo como su cabello, pudo vestirse y dejar el salón. La cuenta sería para una próxima vez. No más entrar sin una cita. Una cita especial sería, a la hora en que las cortinas estarían cerradas...

The End


17 de enero de 2015

Primer relato: Rita-Part 1 (A Truly Private Hairdresser)

En vista de que he estado un poco falta de inspiración este último tiempo, ya que las entradas ya no me salen de un tirón, decidí traducir y publicar una de mis historias favoritas mientras trabajo en una entrada que tengo en borrador. Lo que más me gusta de esta historia, aparte de que mezcla la tricofilia con la dominación, es que (según la descripción en el sitio original y la declaración del autor) es completamente real, al igual que el resto de las historias del mismo autor. El autor es un peluquero que se dedica a complacer los "extraños" pedidos que le hacen sus clientas. 
Me hubiera gustado cambiarla a "diálogos", pero para eso necesitaba más tiempo. Esto es lo que traduje en una tarde de aburrimiento, y como la historia es más menos larga (esta es la mitad), decidí publicar la primera parte inmediatamente.
El link ( por si alguien prefiere leer la historia original (en inglés), ya que me tomé la libertad de cambiar algunos términos y un poco la redacción para mejorar y facilitar la comprensión de la historia) lo incluiré cuando publique la segunda parte.



                                                      * * *

Un martes en la mañana, entre dos citas, una chica entró. Quizás no era nada especial o muy complicado, pero sólo trabajo por citas.
Ella era una hermosa pelirroja, con su larga melena bajando por sus hombros hasta la mitad de su espalda ,con ondas naturales, en el final de sus veinte, con unos ojos verdes realmente fuertes. La saludé y ella preguntó si era posible que cortara su cabello. Le dije que no habría ningún problema y tomé mi agenda para acordar una fecha, pero ella rápidamente agregó que necesitaba que fuera hoy. Me sobresalté un poco ante la prisa que ella tenía, y le expliqué que yo sólo trabajaba por citas y hoy tenía agenda llena. Se desanimó. La invité a sentarse en el sofá y le llevé un chocolate caliente. Mientras este se enfriaba, le expliqué cómo transformaba un corte de pelo en una experiencia agradable para mis clientes. Ella escuchó, pero claramente no estaba prestando atención, estaba preocupada por algo. La confronté preguntándole por qué necesitaba con tanta urgencia que el corte fuera hecho hoy. Al principio se mostró reacia a contestar, pero luego de contarle, de manera muy general, lo que algunos clientes me pedían hacer, terminó respondiendo mi pregunta,
Era una sumisa y había encontrado un nuevo Amo, pero él le había pedido una prueba de lealtad y dedicación antes de aceptarla. Ella necesitaba cortarse el cabello...corto, hoy y sólo en mi salón. Ese hombre debe haber estado leyendo mi agenda, porque hoy no tenía horas disponibles. No había forma de hacer un hueco para atenderla ese día. Como soy de corazón blando, comencé a buscar otras posibles instancias ...¿O eran mis ansias de cortar esa hermosa, bien mantenida, larga y brillante melena roja? Ambas, supongo. Entonces le propuse que volviera a la hora del cierre del salón, cerca de las ocho. Sus ojos se iluminaron, porque su Amo había fallado en especificar una hora determinada, y las ocho de la tarde seguían siendo hoy. Mi próxima clienta llegaría en cualquier momento, por lo que debía terminar la conversación, ya que la privacidad es muy importante para mis clientes. Pero mi pelirroja ya se había levantado del sofá, despidiéndose y diciendo que estaba bien, que a las ocho en punto sería. Decidida, impulsiva y desinteresada sobre lo que costaría o sobre la forma en que sería el "procedimiento", dejó el salón. Ni siquiera mencionó su nombre. Yo estaba un poco sorprendido y me preguntaba si volvería a verla ese día. Lleve la taza que ella dejó a la cocina y comencé a preparar todo para mi próxima clienta.

Luego de mis citas regulares, cerré el salón y comí mi cena...quizás un poco rápido, pero necesitaba hacer algunas cosas antes de las ocho.
Justo había terminado a las ocho en punto cuando alguien golpeó la ventana. Miré y vi a la pelirroja parada afuera, un poco desorientada... y  ansiosa. Luego de abrir la puerta, ella entró con una mirada que reflejaba vergüenza. Cerré las cortinas que antes había dejado abiertas para que entrara un poco de luz. Cuando voltee la mirada, ella seguía parada en la puerta, con su abrigo aún puesto y sin saber que hacer, así que me acerqué a ella, guardé su abrigo y le ofrecí algo para tomar. Un poco de agua sería... y sí  que la necesitaba. Luego de dejar el vaso de agua en la mesa, casi lo bebió completamente. Producto de los nervios, supongo. Acomodó su largo cabello sobre su hombro derecho y, dubitativa, explicó que su Amo no había especificado que tan corto debía quedar su cabello, así que prefería que quedara lo más corto posible. Pensó, durante las horas de espera fuera del salón, que quizás un corte a máquina (con la guarda más corta posible) bastaría. Le expliqué que ese no era un corte para mí, ya que es algo que su Amo podría haber hecho él mismo. Cualquiera puede pasar una maquina por la cabeza de otra persona. No, eso no era lo que su Amo había pensado.
Luego pensé en algo muy corto, como un corte masculino, con nuca y lados a máquina, pero algo "más corto" no sería apropiado para ella, y probablemente tampoco para su Amo. En ese momento me dí cuenta de que aún no sabía su nombre, así que pregunté. Rita fue la respuesta, pero podía llamarla como quisiera, ella me obedecería. Cualquier cosa que yo creyera que se debe hacer o que me complaciera, ella la haría inmediatamente. Yo era la herramienta elegida por su Amo, por lo que debía obedecer todo lo que dijera. Tener carta blanca para un nuevo corte de pelo es una cosa...tener completa carta blanca, otra. Mientras le decía que estaba bien, mi cerebro corría a mil. Ya tenía la oportunidad de cortar (corto) su largo cabello, y podría usar la máquina...¿que más podría querer? Para que ella disfrutara, necesitaba estar amarrada mientras le cortaba el cabello, eso me parecía obvio, pero ¿que podría pedir para mí? Tuve una idea, pero para eso necesitaría otra mujer... muy tarde para eso. Ansioso por llegar al momento del corte, sólo dije que quería que ella fuera humilde. Debía mantener la mirada baja todo el tiempo, con su cabeza un poco gacha, para que sus párpados parecieran parcialmente cerrados todo el tiempo. Obedeció inmediatamente y respondió con un "Sí, Señor". Luego le ordené que de vez en cuando pidiera que no cortara su cabello muy corto. Sin levantar su cabeza, inocentemente preguntó si el corte que le haría sería muy corto. Era buena...muy buena, comenzó a jugar su papel perfectamente desde el momento en que se lo pedí. Mi respuesta fue que cortaría su pelo tan corto como quisiera, y cualquier objeción sería castigada con un corte incluso más corto del que tenía en mente.


To be continued...