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28 de diciembre de 2014

Del miedo al placer

Como ya he dicho en entradas anteriores, varios de mis fetiches se relacionan o han surgido a partir de situaciones a las cuales temía en mi infancia. Por ejemplo, cuando pequeña odiaba cortarme el pelo y ahora me causa placer ver como se lo hacen a otros (o incluso pensar en situaciones fetichistas en donde sea yo la "víctima"); o también le tenía (y sigo teniendo) un miedo irracional a las inyecciones, pero ahora soy belonefílica y me encanta fantasear con situaciones fetichistas donde yo sea la parte pasiva, o la activa. De esta  forma, algunos de mis miedos más extremos se han transformado en una fuente de placer que nunca hubiera imaginado, lo cuál, aparte de ser entretenido, es realmente confuso, por lo que he dedicado varias horas a pensar en el por qué de esta situación, en cómo algo que en mi infancia me provocaba rechazo hoy me llama de una forma inesperada, y cómo una fobia se puede transformar en un fetiche.
Al principio pensé que se podía deber a las ganas de superarlo, de no tener más el miedo, por lo que intentaba transformarlo en el opuesto. Una idea bastante simple...pero fue un comienzo.
Luego, cuando leí algunas teorías de Freud, pensé que era otro tipo de expresión de la fobia, una forma de "evolución" de los miedos y un método de defensa contra los mismos o contra alguna experiencia traumática, que comenzaba en la época del despertar sexual, y que acercarnos a nuestros miedos en un ambiente controlado (como supuestamente debería pasar en los juegos sexuales) provoca seguridad al estar en una situación que nos causaba miedo, lo que se traduce en excitación. Obviamente esto lo decía yo, no Freud.
Hoy en día, habiendo descubierto mi fascinación por la dominación en el ámbito sexual (siempre lo he sido en el día a día), creo que se debe al completo control que se siente sobre el otro cuando se es la parte activa en juegos relacionados experiencias que nos daban miedo, como tricofilia y belonefilia en mi caso. Y este "control" se conoce porque, por lo menos yo, cuando tenía que recibir una vacuna, muchas veces era contenida o sostenida por otra persona, o debía recibirla por las órdenes de alguien más, por lo que yo lo veo como una acción que se hace gracias al control que tiene la otra persona sobre uno. En cuanto a juegos tricofílicos, tiempo después de descubrir este fetiche me dí cuenta, paulatinamente, de que lo relacionaba con la dominación. Para mí la capa de peluquería era una especie de bondage, y el peluquero tenía todo el control. Me encantaba la tensión anterior al corte, el muchas veces miedo que imaginaba (como yo lo sentía, al igual que en situaciones relacionadas con agujas), y casi explotaba cuando, muchas veces, el que según yo tenía el mando movía y forzaba la cabeza de la "víctima" para que tomara una posición determinada. Además, también me encantaban (y me siguen encantando) los forzados...no creo que sea necesario analizar el papel que tiene la dominación en ese tipo de situaciones.
Por otra parte, también me gusta la "sumisión", el que la otra parte se imponga totalmente (lo que para mí se traduce en una "doma"...me considero muy rebelde) y como lo expliqué recién, para mí esas dos situaciones a las que temía en mi infancia eran claramente una "prueba" de sumisión.
Es por esto que, en situaciones tricofílicas o belonefílicas, lo que veo no es un simple pinchazo o un corte de pelo, lo que veo es la dominación de uno sobre otro, el dolor y sacrificio que significaban esas situaciones para mí cuando pequeña (también me definiría como sádica, obviamente en el lenguaje erótico, no soy una psicópata), por lo que también (no tomando en cuenta los forzados) significan una completa entrega, y un completo control sobre el otro cuando se es la parte activa.
A lo mejor me excita como una forma de dominación, porque son los ejemplos de dominación más extremos por los que he pasado (obligarme a hacer algo a lo que le tenía un miedo irracional), y es, inconscientemente, el ansia de dominación lo que me lleva a esos deseos, pero para decir eso tendría que saber que fue primero: el placer por la dominación o el fetiche. Y eso es como preguntarse que fue primero, el huevo o la gallina, porque el orden de "descubrimiento" fue: tricofilia, placer por la dominación/sumisión y belonefilia.
En resumen, creo que la excitación por situaciones que producen miedo se debe, por lo menos en mi caso, al rol que cumple la dominación en ese tipo de juegos. El verse controlado por otro para hacer algo, el ser tan sumiso como para superar esos miedos y, en el caso contrario, tener tal control sobre la otra parte que esta pueda pasar por las tareas dadas. O, otra idea sería (y que explicaría mi gusto por los forzados), mi esencia sádica, el ver que el otro pasa por una situación que, para mí, era lo peor que puede existir...y que le duele (aunque lo disfrute o lo "necesite", como pasa en los juegos sadomasoquistas).
Como sea, no pienso haber encontrado la verdad absoluta, ni tampoco me las doy de psicoanalista ni nada parecido...es sólo que esa duda me asalta hace mucho tiempo, y quería compartir los pensamientos y especies de "teorías" a las que he llegado gracias a mis "sesiones de auto-análisis". Siéntanse libres de expresar cualquier opinión (contraria o no) o teoría que se les ocurra, y espero tener más tiempo para escribir ahora que terminé con mi trabajo de verano.
Bye Bye!

Cherry

17 de diciembre de 2014

Belonefobia y Belonefilia...a un paso de distancia?

La belonefilia es la excitación sexual causada por agujas: observar, recibir o dar un pinchazo a alguien. Este fetiche también, como todos, tiene variantes, pudiendo ser provocada la excitación por un pinchazo tipo "medical", o algo menos relacionado con las batas blancas y más con el arte, como el needle play.
Por otro lado, también existe la belonefobia (fobia a las agujas) o aicmofobia (fobia a ser pinchado), que son las caras opuestas al fetiche, y que muchos habrán sentido cuando pequeños al tener que enfrentarse a las vacunas o inyecciones en los terroríficos viajes al hospital, donde ya en el auto se podía escuchar "quieto hijo, es sólo un pinchacito".
Seguramente estas dos caras de la moneda les suenan totalmente opuestas e imposibles de relacionar, aparte de su relación con las agujas, pero yo, fetichista empedernida, "sufro" de ambas, y no me incluí en el grupo de los que "sufrían belonefobia de pequeños" porque, hasta el día de hoy, la sigo teniendo.
¿Cómo es esto posible? Para empezar a responderlo, les contaré mi historia con las agujas.
Desde que tengo conciencia, les tengo un miedo irracional a las vacunas e inyecciones, en general a las agujas que se ocupan en el ambiente médico, no así a otros tipos de agujas. No es un miedo que me imposibilite de manipularlas, o que haga que me desmaye cuando las veo (como le ocurre a algunas personas), es sólo que me da terror la sola posibilidad de que alguna aguja atraviese mi piel; en lo que respecta a mí, ninguna me puede tocar. Ya se podrán imaginar las escenas que se armaban cuando, en mi infancia, debía vacunarme en el colegio o hacerme un examen de sangre...ardía Troya. El punto es que en lo que respecta a los demás, no me mueve un pelo. No me provoca (casi) nada ver como alguien es vacunado (hace algunos años no podía verlo), y, aunque no he tenido la oportunidad ya que recién estoy empezando los estudios, no me asusta la idea de tener que "pinchar" a alguien.
Bueno...he ido superando el miedo (con respecto a otras personas, porque aún no dejo que una aguja me pinche sin dar pelea)...pero, ¿cómo llegué de la fobia extrema a ser belonefílica? Esa respuesta es un poco confusa...porque ni yo sé como fue. Un día (sí, fue algo muy puntual), comencé simplemente a pensar en mi fobia, en una aguja  atravesando mi piel para extraer sangre, en la persona que lo haría...y ya no me provocaba la-muy-desagradable sensación de antes, pero seguía con el miedo. Unos días después de eso, en una de mis incursiones voyeur BDSMeras por internet, conociendo el needle play (había visto unas pocas imágenes), que me llamaba la atención sólo como una forma de arte (AMO el arte), comencé a pensar en un examen de sangre que me tenía que hacer, pero que intentaba evitar. En algún momento mis pensamientos llenos de miedo, se transformaron en una escena puramente fetichista, de una chica (que en algún momento se transformó en mí) amarrada/inmovilizada en una camilla, con un enfermero sexy (suena muy cliché, pero es mi fantasía, ya? Je) diciéndole que era hora de su vacuna y que la recibiera como una "buena chica", porque si no lo hacía se vería obligado a hacerle más exámenes, los que incluían muchas más agujas. Como ya se pueden imaginar, eso me puso a mil (obviamente el enfermero terminaba entre las piernas de la chica/yo...otro 'Je!' de mi parte). Luego, seguí fantaseando y se invirtieron los papeles, pero debo admitir que me encantaba pensar en los papeles invertidos y yo con otra chica...el miedo en su cara, la resistencia, las restricciones y la camilla sonando...Uff! para que decirles.
Después de eso, fantasear con escenas parecidas era pan de cada día. NUNCA perdí el miedo, lo sigo teniendo y estoy segura de que si me llevaran a un vacunatorio, saldría corriendo y hasta le ganaría una carrera a Usain Bolt hasta el auto...pero no puedo decir que si algún hombre seductor y dominante (porque siempre que fantaseo siendo yo la parte pasiva es con un hombre con algún grado de dominación sobre mí), me amarrara y me comenzara a hablar de que me toca la vacuna, que "es por mi bien" y que no puedo hacer nada para evitarlo, teniendo que recibirla como una "buena chica"...no puedo decir que no me encendería. Seguramente patelearía, me negaría y lloraría, pero sentiría esa "oh tan familiar (rica!)" contración en el bajo vientre, que antecede al placer.
Aunque sigo con el miedo, sigo fantaseando, y sigo deseando poder tener esa situación con los roles invertidos. El needle play me sigue encantando como una forma de arte, pero ahora también me excita la posibilidad de practicarlo (como parte activa)...pensar en como esa cantidad de agujas atravesarían la piel de algún sometido/a...me pone la piel de gallina.
Con respecto a lo de roles invertidos, como se irán dando cuenta, muchos (por no decir la mayoría) de mis fetiches los veo con una mirada Switch (tanto dar como recibir), no se si por falta de guía o experiencia "real" (face to face) o porque realmente me encantan las dos perspectivas del juego...habrá que esperar para saber.
Me hubiera encantado explicarles mi "teoría" acerca de las fobias que luego se transforman a placeres, pero viendo como se alargó el post, se los contaré en otra entrega. Les dejo algunas imágenes y luego les dejaré algunos videos que me quitan el sueño.
DATOS CURIOSOS
1) El examen de sangre que mencione antes que intentaba evitar, y que de alguna manera me llevó a explorar mi fetichismo, terminó conmigo teniendo que tomar un calmante (que hizo que me tuvieran que sacar sangre acostada en una camilla) para poder atreverme siquiera a pisar el laboratorio.
2) Siempre que fantaseo con algo relacionado con agujas como la parte que recibe, el hombre dominante es un enfermero o alguien al que no le pienso trabajo, nunca un doctor. Supongo que se debe a que siempre en mi infancia los que me ponían las vacunas eran enfermeros/as. Cuando pienso en mí como la parte dominante, soy doctora o a veces ni lo pienso. Raro.


Medical
Needle Play











Los invito a poner "NEEDLE PLAY" en el buscador de imágenes de google. 
No olviden que lo primero en este tipo de prácticas es la seguridad y el consenso.
Disfruten y sigan tan morbosos como siempre.

Cherry


15 de diciembre de 2014

La guinda de la torta

 Estos días no tendré mucho tiempo para escribir en el blog, pero lo intentaré. En el intertanto dejo uno de mis videos favoritos, que, dependiendo de la imaginación de cada uno, puede mezclar uno que otro fetiche. Como diría una amiga, es "OOH SO GOOD!", la guinda de la torta para aquellas noches de soledad. 




Buen provecho.
Cherry

14 de diciembre de 2014

Descubrimiento: Tricofilia

La tricofilia o fetichismo del cabello es una parafilia en la cual la excitación sexual es alcanzada por la interacción con el cabello humano, especialmente el de la cabeza. Puede referir también a la excitación por observar el cabello u observar como es acicalado. (http://es.wikipedia.org/wiki/Tricofilia).

La tricofilia es muy variable, relacionándose a varios tipos de cabello (corporal genital, de la cabeza...) y prácticas, como el lavado de cabello, tintura o corte. Esta última es la que capta mi deseo.
La gran mayoría de los fetichistas con los que he hablado son hombres que gustan de cortes en mujeres, o (el 0.001%) mujeres que gustan de cortes de hombres. Sólo me he topado con una mujer que, al igual que yo, tiene gusto por cortes en hombres o mujeres, y en realidad no sé si eso se debe a la orientación sexual o al miedo de ser tachado como homosexual cuando en realidad no se es, al admitir que les gustan cortes en personas del mismo sexo. Además, con respecto a los cortes, hay personas que tienen un fetiche o fijación con cortes específicos, como el bob o cortes cortos en mujeres, pero en mi caso (y como en muchos otros) no me interesa si la persona es hombre o mujer, ni cuál sea el resultado final, lo que me excita es el hecho de cortarlo, pudiéndo, dependiendo de como me despierte, llegar hasta lo más alto con un corte de puntas o una casi rapada de una chica. En general cortes drásticos en mujeres y "retoques" en hombres. Pero lejos lo que más sensaciones provoca en mí es la expectación, el miedo que muchas veces provoca el corte y el "juego previo", por lo que también me gustan mucho los forzados.

La verdad no sabría decir cuando comenzó, solo se que desde pequeña (muy pequeña) comencé a tener una "curiosidad" por las peluquerías, y la verdad tenía un escenario perfecto para satisfacerla. Mi abuelo era dueño de una galería (que aún existe, pero que no frecuento tan a menudo como antes) conocida por la gran cantidad de peluquerias que habían. En aquellos tiempos (unos 10 años atrás) el 70% de los locales eran peluquerias, que captaban mi mirada cada vez que visitaba la galería. Mi madre y mi abuela tenían negocios ahí (pero que desafortunadamente no eran los que yo..."prefería"), por lo que varias veces las acompañaba o las visitaba. A menudo las tenía que esperar, quedandome sola y aprovechando el momento para sentarme en las bancas de la galería y, lo más disimuladamente posible, comenzar a espiar las peluquerías. Me encantaba pasar por afuera de una, quedarme mirando y sentir la ansiedad que me provocaba ver aunque fuera unas tijeras, y ni hablar si me tocaba presenciar un corte drástico. Incluso llegué a hacerme amiga, junto con mi hermano, de el hijo de una de las peluqueras de la galería, y con la excusa de "juego" lograba que él sacara alguno de los implementos del local. Recuerdo una vez que casi hago que le cortara un mechon a una chica que iba caminando, pero (no se si decir lamentablemente o no) al último minuto se arrepintió...y digamos que luego lo hice pagar jajaja. 
Realmente amaba esa sensación que me provocaba el ver un corte de cabello, e incluso pensar en cortarlo yo, pero también era algo que me avergonzaba y que sentía que era "malo". Durante mi infancia me empeñé en ocultar mis gustos por esto, y así cada vez que veía televisión con mi familia y aparecía algún corte, trataba de convencerlos para que cambiaran el canal, y luego de un rato me iba y me encerraba en mi pieza para buscar el mismo canal que pedí que cambiaran, para poder disfrutar de las imágenes en soledad.Pero tambien estaba el otro lado de la moneda. Realmente odiaba cortarme el pelo o que me lo tocaran (y lo sigo haciendo), lo odiaba de tal manera que desde mas menos los 10 años parecía Rapunzel, porque los engaños que hacía mi madre para conseguir que me cortara el pelo ya no tenían efecto.
A partir de esa edad comencé a encerrarme en una especie de sala de estudio que teniamos en mi casa, para poder buscar en internet videos de cortes de pelo cada vez más drásticos, y que cada vez me provocaban más cosas, pero aún no me daba cuenta de que lo que sentía era excitación. A esa edad también comenzó el boom de la vanidad entre mi grupo de amigas, por lo que el pelo era un tema de todos los días, y yo me hice conocida por evitar esos temas, con la excusa de que no me interesaban cuando en realidad era todo lo contrario. Me encantaba escuchar como mis amigas hablaban de una nueva peluqueria que habían conocido y de como querían cortarse el pelo. Más gozaba cuando, producto de algún juego o comentario, en alguna pijamada una se dejaba cortar por otra que le prometía dejarla hermosa, cuando el resultado muchas veces no era tan favorable.
A medida que fuí creciendo, desarrollándome y descubriendo mi cuerpo, descubrí lo que realmente provocaba el tema en mí, y sólo sabía que eso era casi lo único que lo provocaba: no me excitaba el porno-que para mi gusto la mayoría está hecho claramente para los hombres- ni me excitaba pensar en el sexo (si me daba mucha curiosidad, pero no me provocaba lo que sí provocaba lo otro). Creo que era porque estaba enfocada en otras cosas, y al conocer y sentir lo que me provocaban los cortes de pelo antes que el término "sexo", realmente tuve más tiempo para desarrollar ese deseo. Así, mis primeras incursiones "en solitario" fueron viendo videos de cortes, y mis primeras fantasías también se desarrollaban en un ambiente puramente fetichista, incluso llegué a cortarme el pelo yo misma (no drásticamente, unos 3 cm y uno que otro mechón escondido, pero que para mí fue lo máximo y sigo fantaseando con aquellas veces de ataques de valentía), pero no fue hasta unos 3 años atrás que me armé de valor y, con conocimiento del término "fetiche", busque informacion y grupos al respecto, donde conocí a muchas personas, pero la mayoría de otros países, ya que aquí no hay una comunidad como tal (supongo que por lo poco conocido del tema). Es por esto que antes de eso consideraba el tema como algo malo, algo que ocultaba, que nunca -y aun no lo hago- le conté a alguien cercano, y pasé mucho tiempo pensando que estaba loca y que era la única persona en el mundo con esos gustos. Afortunadamente luego supe que no era así.
 No sé que fue primero, si el "miedo" a cortarme el pelo, la vergüenza que me producía pasar delante de una peluqueria con alguien más o el gusto por ver como los demás cortaban el suyo, lo único que tengo claro es que es, por lejos, mi mayor fetiche (aunque últimamente la situación está cambiando) y del que tuve conciencia desde más joven.
Al día de hoy, suelo frecuentar páginas y foros para fetichistas del cabello, pero es lamentable la falta de información que hay sobre esto (sobre todo en español, ya que la mayoría de la información y relatos están en inglés) y también la falta de material en internet (material fetichista, videos de cortes hay muchos), además de que la gran mayoría de los usuarios son hombres tan impresionados por encontrar una mujer con estos gustos que muchas veces no saben manejar la situación. Si eres fetichista de esto al igual que yo, te llama la atención el tema o necesitas guía/información, siéntete libre de comentar o contactarme.
Para no alargar más el post, luego escribiré más del tema y de mis (pocas) experiencias, pero espero que con esto haya quedado un poco más claro el tema y mis inicios con este.
Como comenté en el post anterior, fue este fetiche el que, de alguna manera, me llevó a conocer y desarrollar los demás, pero ese será un tema del que luego les hablaré.

Cherry

13 de diciembre de 2014

¿Motivos? - Presentación

Realmente no se que es lo que me llevó a empezar este blog, o mejor dicho no se por cual de las opciones inclinarme: el darme cuenta de que no hay un espacio (o por lo menos no he encontrado uno) que se dirija a personas con varios fetiches (mis fetiches) que no parecen conectarse; o la necesidad de por fin poder expresar lo que siento, mis anhelos, fantasías y gustos que, por fin, estoy empezando a comprender y aceptar. Supongo que esto último aun me resulta algo difícil debido a la falta de experiencia, pues soy una mujer-bastante-joven, y a que cada vez voy aprendiendo algo más sobre mis gustos, y añadiendo otras "tendencias" a mi lista.
Mis fetiches, prácticas, gustos, pulsiones o tendencias, como se quieran llamar, son la tricofilia, belonefilia, dominación, sumisión, sadismo y el spanking...por ahora, pero estos no serán los únicos temas del blog. Las últimas cinco se relacionan de manera evidente, pero la primera es un poco más difícil, a pesar de que de alguna manera fue la que me llevó a descubrir las demás. Además, muchos de los elementos protagónicos en mis fetiches me causaban repulsión e incluso miedo en mi infancia, tema sobre el que he desarrollado una no muy comprobada pero si interesante hipótesis, que luego les contaré. En cuanto a mi orientación sexual, me considero heteroflexible, y me llama mucho la atención la bisexualidad forzada (de un sumiso)...digamos que es de mis mayores fantasías. Por eso no se deben extrañar si en algún video o relato que publique aparecen escenas...no-heterosexuales.
Me  considero una persona rebelde por naturaleza (lo que me ha llevado a tener problemas con lo de la sumisión, pero eso lo contaré en otra entrada), manipuladora algunas veces, extremadamente analítica y  perfeccionista, independiente, muchas veces hermética (un poco contradictorio con lo del blog), exigente con los demás y totalmente racional,tanto que una psicóloga/budista/maestra de yoga con la que tenía sesiones para poder botar tensiones y controlar el nerviosismo antes de una prueba -que supuestamente definiría mi vida- me dijo que esas cosas no me servirían y que mejor buscara un buen libro para distraerme. Algunos de estos aspectos de mi personalidad me han jugado malas pasadas en mis incursiones fetichistas, pero supongo que es cosa de autocontrol, conocerse y confiar en el otro.
Me gustaría luego poder relatar como llegué a mis gustos, como comencé a notar el deseo (que muchas veces intenté negar), el periodo de aceptación que esto conlleva, sobre todo en un país tan "conservador" -o mejor dicho hipócrita- como el mío, donde todos juzgan a alguien por hacer publicamente algo que ellos mismos hacen a puertas cerradas y en oscuridad, y la evolución que estos han desencadenado, sobre todo ahora que he empezado una nueva etapa de mi vida, la etapa de "dejar el nido" y abrirse al mundo. Pero supongo que serán tema de entradas posteriores.
No me malinterpreten, no comencé esto sólo para plasmar mis opiniones y mis gustos (no, no soy tan ególatra). Estoy completamente abierta a opiniones externas y diferentes (de hecho, considero que eso enriquece a las personas), por lo que todo aquel que quiera participar, hablar o compartir algo es más que bienvenido (ya sea de los fetiches que nombré antes o de otros).
Lector (si es que hay uno), supongo que esto te puede sonar un poco confuso, o tal vez estás en la misma situación que yo, descubriendo algo más de ti día a día, pero sin importar si llegaste al blog por morbo, curiosidad, porque te sentiste identificado o buscabas información, agradezco que te hayas tomado el tiempo de leer esto, y espero me dejes saber tus opiniones.

Cherry Bomb - Fetichista empedernida